Leishmaniosis y Dermatología veterinaria

Sergio Villanueva-Saz (DVM, MSc, PhD. Profesor asociado de la Facultad de Veterinaria de Zaragoza. Departamento de Farmacología y Fisiología)

Infección vs Enfermedad

Para el diagnóstico de Leishmaniosis se debe contar con un diagnóstico integrado que contenga historia clínica y un examen físico, seguido de pruebas de laboratorio básicas como: hemograma, perfil bioquímico, proteinograma y urianálisis, además de pruebas de serología cuantitativa como inmunofluorescencia indirecta y/o ELISA.
La Leishmaniosis tiene diferentes presentaciones clínicas, dependiendo de los órganos afectados. Además, algunas formas clínicas son más fácilmente reconocibles por el veterinario que otras. Los signos clínicos más frecuentes son linfadenomegalia y problemas cutáneos (presente en un 80%).

Un animal aparentemente sano puede estar infectado de Leishmaniosis sin presentar alteraciones de laboratorio ni signos compatibles con la enfermedad. Pero, en un momento puntual, puede desarrollar algún signo dermatológico, lo que hace necesario diferenciar un animal sano de uno clínicamente enfermo.

Presentaciones cutáneas

Dermatitis descamativa

Es la presentación cutánea más frecuente en perros con Leishmaniosis. Su distribución puede ser simétrica o asimétrica, con aparición localizada o regional, suele ser no pruriginosa y puede presentarse el manto con ausencia de brillo, pelo quebradizo, alopecias, hiperpigmentación y costras, entre otros.

Se ha demostrado que la Dermatitis exfoliativa puede estar asociada a un proceso de adenitis sebácea, la cual contribuye a la descamación en casos de Leishmaniosis. Por lo tanto, en casos de Adenitis sebácea se debe descartar la presencia de Leishmaniosis ya sea por serología o biopsia cutánea, haciendo un estudio histopatológico asociado a la inmunohistoquímica específica de Leishmania.

Hiperqueratosis de trufa y almohadillas

Es una forma localizada de esta Dermatitis descamativa, por lo que, si se encuentra clínicamente, se deben llevar a cabo pruebas de diagnóstico laboratoriales donde se encontrarán hallazgos compatibles con Leishmaniosis.

Desde el punto de vista del diagnóstico es muy útil realizar una citología por impronta.

Dermatitis ulcerativa

Es la segunda alteración cutánea más común en casos de Leishmaniosis. Inician como una erosión y van evolucionando hasta formar una úlcera bien definida, y suelen aparecer en prominencias óseas. La base suele ser necrótica, cubierta por un exudado purulento o con costras hemorrágicas.
Para el diagnóstico citológico, es interesante realizar la citología de los márgenes de la úlcera previamente raspados, nunca del centro ya que es de necrosis.

Uniones mucocutáneas

Son dermatitis de tipo ulcerativo que pueden estar presentes en mucosa oral, periocular y zona nasal, también muy frecuentes en perros con Leishmaniosis. Así como las zonas sometidas a traumatismos o extremos corporales, pueden ser fácilmente ulcerables.
Entre las pruebas de confirmación de una Leishmaniosis con signos de dermatitis ulcerativa, destacaríamos la citología haciendo impronta de la úlcera, previo raspado de los márgenes, una serología cuantitativa para detectar anticuerpos y una biopsia solicitando un estudio histopatológico y una inmunohistoquímica, así como hacer una PCR de la biopsia cutánea.

Onicogriposis

Se define como la hipertrofia y curvatura anormal de las uñas. Es un signo que se considera típico de Leishmaniosis canina y se puede decir que es un signo tardío que aparece cuando el animal ya ha desarrollado bastante la enfermedad, generalmente asociada a otros signos clínicos cutáneos como dermatitis ulcerativas.

Las pruebas de confirmación de una infección por Leishmaniosis son la citología donde se hace una impronta sobre el pliegue de la piel de la uña cuando hay inflamación y una serología cuantitativa que detecta los niveles de anticuerpos. Una biopsia no aporta muchas evidencias científicas ya que los parásitos muchas veces no se detectan en las preparaciones.

Formas de presentación cutánea menos frecuentes

Son presentaciones cutáneas más difíciles de encontrar y no tan frecuentes en casos de Leishmaniosis, como puede ser las Dermatitis pápulo-pustular generalizada, que es pruriginosa, y presentarse en piel con pelo o sin él. En casos de presencia de estos signos clínicos es importante llevar a cabo las pruebas de diagnóstico básicas, comprobar la historia clínica y hacer las pruebas de confirmación como una citología de las pústulas, biopsia con las pústulas intactas, hacer una PCR y llevar a cabo una serología cuantitativa.

Otros casos de signos cutáneos poco frecuentes son la Dermatitis nodular que puede encontrase en forma de nódulos en la piel (como en zonas genitales o en la cara) y en las mucosas (como en la lengua). Al igual que en las demás presentaciones, es necesario hacer pruebas de diagnóstico básicas donde habrá alteraciones clinicopatológicas que nos harán sospechar de Leishmania. Como pruebas de confirmación se hará citología por PAF o por impronta, biopsia cutánea para inmunohistoquímica y PCR y serología cuantitativa.

Las formas alopécicas son bastante raramente asociadas a Leishmaniosis. El mecanismo patogénico que las produce es consecuencia de una dermatopatía isquémica, consecuencia de que Leishmania produce gran cantidad de anticuerpos, estos anticuerpos se unen al antígeno, forman inmunocomplejos los cuales se depositan en vasos que sufren un daño (vasculitis) y esto va a producir una dermatopatía isquémica. La imagen clínica de una dermatopatía isquémica es bastante característica, multifocal o focalizada y el pelo se desprende fácilmente:

Las pruebas de confirmación de las formas alopécicas son: realizar una biopsia donde se debe llevar a cabo una PCR y una serología cuantitativa, siendo importante descartar otros agentes antiinfecciosos responsables de la producción masiva de anticuerpos que favorezcan la formación de inmunocomplejos, que pudieran depositarse en vasos y provocar una dermatopatía isquémica.

La Dermatitis papular se localiza en zonas con poco pelo como la cara interna de los pabellones auriculares, zona periocular, puente nasal, abdomen, zona inguinal y perioral. Consiste en pápulas de número variable que podrían aumentar de tamaño. En ocasiones pueden unirse varias pápulas formando placas de pequeño tamaño, que no son dolorosas ni pruriginosas.

En las pruebas de laboratorio no se sospecha de Leishmaniosis en base a los hallazgos clínico-patológicos y el proteinograma no está alterado, por lo que las pruebas de confirmación son importantes llevando a cabo una citología (PAF), hacer una biopsia haciendo una PCR, en estos casos la serología no es útil ya que pueden dar serologías bajas de nivel de anticuerpos o negativas.

 

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