Actualización de la anestesia epidural en la especie felina

Autor: Ignacio Sández, (DVM, Acreditado AVEPA en anestesia y analgesia, Miembro fundador SEAAV, Responsable del servicio de anestesia y analgesia Vetsia Clínica Veterinaria. Leganés (Madrid))

Introducción

En medicina veterinaria está cada vez más extendido el uso de la anestesia locorregional. Una de las técnicas empleadas desde hace años es la anestesia epidural, técnica que ha sido realizada clásicamente tanto en el gato como en el perro en el espacio lumbosacro. Sin embargo, para la especie felina, esta localización conlleva un riesgo mayor, pues el cono medular se extiende hasta las primeras vértebras sacras. Esto, junto al tamaño de los pacientes felinos, hace que el riesgo de acceder al espacio subaracnoideo cuando se realiza la punción a nivel lumbosacro sea mayor. El problema radica en que la punción se realice, de forma inadvertida en el espacio subaracnoideo en vez de epidural (y por lo tanto la administración del anestésico sea espinal o raquídea, en vez de epidural) ya que la farmacocinética y la farmacodinamia de los anestésicos locales cambian en uno u otro lugar. Las dosis de anestésicos locales y opioides en espinal deben reducirse notablemente (entre 3 y 10 veces). Además, los tiempos de latencia y la duración de sus efectos varían.

Abordaje al espacio epidural

Para realizar una punción epidural, aunque puede hacerse a nivel lumbosacro, en la especie felina sería recomendable hacerlo en el espacio sacro-coccígeo, ya que a este nivel no hay espacio subaracnoideo, y por tanto el riesgo de realizar una inyección espinal o raquídea inadvertida es muy bajo.

El espacio sacro-coccígeo es fácilmente localizable en el gato, ya que las apófisis espinosas del sacro se palpan con facilidad y la primera vértebra coccígea puede identificarse realizando movimientos de la cola del gato dorsal y ventralmente.

Técnica para la localización del espacio epidural

Las técnicas que se emplean en otras especies pueden ser empleadas en el gato para localizar el paso del ligamento amarillo y por tanto reconocer el momento en el que la punta de la aguja está en el espacio epidural.

  1. Pérdida de resistencia. Esta técnica es más complicada en los gatos debido a su tamaño.
  2. Gota pendiente. Esta técnica, aunque se emplea muy habitualmente en los perros, no es sencilla en los gatos, ya que no siempre se observa la presencia de presión negativa en estos animales.
  3. Neuroestimulación. Es la técnica más empleada para la localización del espacio epidural. Otero et al. obtuvieron un 95,8 % de éxito en 24 gatos a los que practicaron la inyección epidural de anestésico local empleando una aguja de neuroestimulación y aplicando una corriente de 0,7 mA. La respuesta buscada consistía en un claro movimiento lateral del rabo. La parte que debe tener un movimiento más claro es la media (esto es, ni la base del rabo ni la punta), y debe prestarse atención a que sea en sentido lateral, pues en muchas ocasiones se puede observar un movimiento dorsoventral, en cuyo caso la colocación de la aguja no es correcta.
  4. Ecografía. Aunque aún existen pocas publicaciones sobre el empleo de la ecografía para la localización del espacio epidural, es una técnica muy prometedora.

Dosificación de los fármacos

Los fármacos más empleados son los anestésicos locales, que permiten un bloqueo completo de toda la zona afectada (motor y sensitivo). Generalmente el volumen total se dosifica en función del peso y en función del porcentaje de bloqueo que se necesite para el procedimiento quirúrgico (Foto 3). Los anestésicos locales más empleados son la lidocaína (bloqueo de 60 a 90 min) y la bupivacaina (bloqueo de 4 a 6 horas).

También se pueden emplear otros fármacos como los opioides para prolongar los efectos analgésicos sin producir bloqueo motor. Los más empleados son morfina a 0,1 mg/kg; buprenorfina 3 mcg/kg o metadona 0,1 mg/kg. La duración de la analgesia de los opioides es mucho mayor que cuando se administran por vía sistémica (entre 8 y 24 h). Una práctica muy habitual es emplear de forma conjunta los anestésicos locales con los opioides para producir un bloqueo completo durante la cirugía y prolongar la analgesia en el posoperatorio.

Pueden emplearse también los agonistas alfa-2 (dexmedetomidina 1-2 mcg/kg o medetomidina 2-4 mcg/kg) junto con los anestésicos locales o junto con los opioides y la analgesia puede prolongarse también por varias horas. Se debe tener en cuenta que los agonistas alfa-2 puede producir cierto bloqueo motor por vía epidural.

Conclusión

El empleo del neuroestimulador unido a un acceso más caudal (espacio sacro-coccígeo) en la realización de la epidural en el gato facilitan notablemente la técnica, y la dotan de una tasa de éxito y un grado de seguridad que se debe tener en cuenta en esta especie.

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