Metabolismo de la cerda periparto: importancia de la cetosis
Durante años, la cetosis en la cerda se ha asociado casi exclusivamente al periodo de lactación. Sin embargo, en este webinar, el profesor Guillermo Ramis (DVM, PhD, Universidad de Murcia) pone el foco en una fase igualmente crítica: las últimas semanas de gestación, un momento de enorme exigencia metabólica que puede favorecer la aparición de cetosis subclínica y comprometer el rendimiento productivo de la cerda.
El último tercio de gestación: un gran desafío metabólico
En las cerdas hiperprolíficas actuales, el final de la gestación supone una elevada demanda energética. En este periodo coinciden tres procesos fisiológicos de gran consumo de nutrientes:
- El rápido crecimiento de los fetos.
- El intenso desarrollo de la glándula mamaria.
- El crecimiento corporal de las cerdas jóvenes, especialmente en nulíparas.
Cuando el aporte energético resulta insuficiente, el organismo moviliza sus reservas grasas para obtener energía. Si esta movilización es excesiva, el hígado no es capaz de metabolizar completamente los ácidos grasos y comienzan a acumularse cuerpos cetónicos, originando un estado de cetosis.
La cetosis en porcino: un problema poco visible
A diferencia de lo que ocurre en vacuno, donde la cetosis clínica es relativamente frecuente y fácilmente identificable, en porcino predominan los casos de cetosis subclínica, mucho más difíciles de detectar.
El profesor Ramis explica que las concentraciones de cuerpos cetónicos en sangre son considerablemente inferiores a las observadas en vacas o en humanos. Mientras que en estas especies los valores clínicos son elevados, en la cerda pequeñas concentraciones de β-hidroxibutirato (BHBA) pueden ser indicativas de alteraciones metabólicas.
Diversos estudios indican que hasta una cuarta parte de las cerdas pueden presentar cetosis subclínica, especialmente alrededor del parto.
Consecuencias productivas
Aunque la cerda raramente desarrolla la sintomatología grave típica de la cetosis bovina, las formas subclínicas pueden afectar significativamente al rendimiento de la explotación.
Entre las principales consecuencias destacan:
- Disminución del consumo de pienso.
- Reducción de la producción de leche (hipogalactia).
- Menor crecimiento y supervivencia de los lechones.
- Peor recuperación de la cerda tras el parto.
- Posible repercusión sobre la siguiente gestación debido al elevado coste metabólico.
Además, la inapetencia favorece un círculo vicioso: cuanto menos come la cerda, mayor es la movilización de grasa corporal y más se agrava la cetosis.
La importancia de una nutrición adaptada
Uno de los mensajes principales del webinar es que no existe una única estrategia nutricional válida para todas las cerdas.
Las necesidades energéticas deben ajustarse según:
- La genética utilizada.
- El número de parto.
- El tamaño de la camada.
- El momento fisiológico.
Una correcta formulación del pienso durante el último tercio de gestación constituye la primera herramienta para prevenir los desequilibrios metabólicos.
El papel de los fibratos
Como complemento al manejo nutricional, el profesor Ramis revisa el posible interés de los fibratos, compuestos capaces de mejorar el metabolismo hepático de los lípidos mediante la activación de receptores implicados en la β-oxidación de los ácidos grasos.
Según los trabajos presentados, favorecer un metabolismo hepático más eficiente permitiría:
- Reducir la acumulación de cuerpos cetónicos.
- Mejorar el aprovechamiento de las reservas grasas.
- Favorecer la producción de leche.
- Incrementar el peso de la camada al destete.
- Disminuir el impacto metabólico del periparto.
Conclusiones
La conferencia pone de manifiesto que la cetosis en porcino probablemente está infraestimada, especialmente durante el periodo previo al parto. Aunque rara vez se presenta de forma clínica, la cetosis subclínica puede afectar de manera importante a la productividad y al bienestar de la cerda.
La prevención pasa por una combinación de nutrición adaptada a las elevadas demandas del final de la gestación, un adecuado manejo metabólico y, cuando sea necesario, el apoyo mediante estrategias dirigidas a optimizar la función hepática. Detectar estos desequilibrios antes de que aparezcan signos clínicos puede convertirse en una herramienta clave para mejorar la productividad y la eficiencia reproductiva de las explotaciones porcinas.
Revisa el video para más información.
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