Presentación del manual: Fundamentos de fluidoterapia en caballos
¿Cuántos litros necesita realmente un caballo deshidratado, y cuáles? En este webinar, Candela Fernández (DVM, PhD, Universidad de Santiago de Compostela) traslada la fluidoterapia del caballo adulto a la realidad de la clínica ambulante. En ese contexto, muchas veces hay que decidir sin un laboratorio completo.
La ponente parte de una idea clave: administrar fluidos no consiste solo en reponer litros. Hay que saber en qué compartimento está el déficit. Un endotelio dañado, como en la endotoxemia, la sepsis o los procesos inflamatorios, favorece la salida de albúmina y agua al intersticio. Por eso puede haber agua corporal suficiente que no es efectiva.
El plan de fluidoterapia se estructura en cuatro pasos:
- Reconocer el déficit. Se combinan la anamnesis, el examen físico y los analizadores portátiles (microhematocrito, proteínas totales, lactato), y se diferencia entre deshidratación e hipovolemia.
- Calcular el volumen. Se suman el déficit hídrico (peso × % de deshidratación / 100), el mantenimiento (unos 2 ml/kg/h en el adulto) y las pérdidas continuas.
- Elegir fluido y vía. Los cristaloides isotónicos son la base. El suero salino al 0,9 % tiene efecto acidificante y el Ringer lactato, alcalinizante. Los hipertónicos deben ir siempre seguidos de isotónicos o de rehidratación enteral. La vía puede ser intravenosa, nasogástrica o rectal, y el catéter exige una asepsia rigurosa.
- Monitorizar. La fluidoterapia es dinámica y se reajusta según la evolución del paciente.
La charla cierra con dos casos clínicos: una impactación de colon y un caballo de raid eliminado por causas metabólicas.
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