Reducción de antibióticos en salud de ubre. Herramienta en granja para tomar decisiones

Autor: Oriol Franquesa Oller (Qllet SLP, Seva)

¿Todas las mamitis clínicas precisan de tratamiento con antibiótico?

En este estudio centramos la atención en su utilización adecuada para el tratamiento de esta enfermedad, teniendo en cuenta las recomendaciones actuales del uso de estos medicamentos.

Introducción

En los últimos años hemos visto como existe una creciente preocupación por el uso excesivo de antibióticos tanto en salud humana como en producción animal y el consiguiente problema de la aparición de resistencias a antibióticos. No es un problema menor. En un estudio del Centro Europeo para la Prevención y el Control de Enfermedades (ECDC) se estimó que las infecciones causadas por bacterias resistentes a los antibióticos causaron 30.000 muertes en 2015 en toda Europa. En España se cifra en unas 3.000 muertes.

Aunque el mayor consumo de antibióticos en producción animal está centrado en las administraciones orales y que el sector lechero es uno de los que menos antibióticos utiliza, debemos seguir haciendo todo lo posible para reducir el actual consumo en las granjas lecheras. Además, la reducción del uso de antibióticos tendrá una serie de ventajas económicas como el menor coste de medicamentos, menos cantidad de leche descartada y menor riesgo de tener un positivo en inhibidores en el tanque de leche.

La ubre es el gran consumidor de antibióticos en una explotación lechera, tanto por el antibiótico intramamario durante el periodo de secado como en el tratamiento de las mamitis clínicas. Normalmente, más del 50 % del consumo de antibiótico en una explotación de vacuno lechero está relacionado con la salud de ubre. En el presente artículo centraremos la atención en el tratamiento de la mamitis clínica y dejaremos el uso selectivo de antibiótico durante el secado para tratarlo en próximas publicaciones.

Aquí nos podemos preguntar:

¿todas las mamitis clínicas precisan de tratamiento con antibiótico?

La respuesta es NO y numerosos artículos científicos avalan esta afirmación.

Podemos clasificar las bacterias en dos grandes grupos: las bacterias gram positivas y las bacterias gram negativas. Las bacterias gram positivas son aquellas que, además de la membrana celular, poseen una pared celular externa y que podemos observar al microscopio cuando hacemos una tinción de Gram. Algunos ejemplos serían los estreptococos y estafilococos. De manera contraria, las bacterias gram negativas solo poseen la membrana celular y carecen de pared celular. En este grupo podemos encontrar los coliformes, E. coli, Klebsiella spp, etc.

Diferentes estudios científicos nos muestran que las bacterias gram positivas tienen una muy buena respuesta a los antibióticos, ya que muchos de los mecanismos de acción se centran en actuar sobre la síntesis de la pared celular, mientras que las bacterias gram negativas no presentan grandes diferencias si las tratamos con antibiótico o si simplemente las tratamos con un antiinflamatorio para ayudar al animal a que resuelva la infección por sí mismo. Así, tendrá mucho más sentido usar antibiótico en aquellos animales que presenten una infección causada por gram positivos y tratar solo con antiinflamatorio a aquellos animales con una infección por gram negativos. Además, debemos tener en cuenta que, de manera normal, entre un 25 y un 35 % de las muestras de leche que se toman en una mamitis clínica aparecen en el laboratorio como “sin crecimiento”. Los motivos que explican este porcentaje de resultados negativos son varios. Puede que la bacteria causante de la infección ya no sea viable o que esté presente en baja cantidad o que el agente infeccioso no crezca con facilidad (micoplasma, levaduras, etc.), o bien que la muestra de leche no se haya tomado de forma adecuada o que haya residuos antibióticos, etc.

Pero, frente a un animal con mamitis clínica, ¿cómo podemos saber si la bacteria que ha causado esa infección está aún presente o no, o si se trata de una bacteria gram positiva o una bacteria gram negativa? Es este punto debemos recurrir a los tests de diagnóstico en granja disponibles en el mercado.

Básicamente podemos diferenciar dos grandes grupos: los cultivos en placa y los cultivos en tubo con detección por cambio de color.

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