¿Debo higienizar el agua si estoy medicando?

Es pauta habitual y, desde luego, muy recomendable higienizar el agua de granja que llega a nuestros animales. Los higienizantes más habituales son el cloro líquido (hipoclorito de sodio), cloro sólido (hipoclorito de calcio), el dióxido de cloro y el peróxido de hidrógeno. Estos productos actúan oxidando los gérmenes del agua y provocando así su muerte. Uno de los inconvenientes de su uso es que estos higienizantes también son capaces de actuar sobre las moléculas que utilizamos en agua para tratar diferentes enfermedades.

Aunque los resultados son dispares, diferentes estudios llevados a cabo en Francia y España demuestran que los biocidas son capaces de degradar antibióticos habitualmente utilizados para medicar el agua. Así, el trabajo más reciente, realizado por Guichard et al. en 2019, pone en relevancia el efecto del tiempo de contacto, el tipo de biocida utilizado y la concentración de sustancia activa en la degradación de diferentes antibióticos (amoxicilina, doxiciclina, tiamulina, colistina y sulfonamida+trimetoprim). Para ello se utilizaron dos productos comerciales por molécula, en agua con peróxido de hidrógeno (50 ppm) y en agua con hipoclorito sódico (0,5 ppm) llegando a las siguientes conclusiones:

– El peróxido de hidrógeno sólo afectó significativamente a la amoxicilina, después de 6 horas y tanto en condiciones de agua dura como blanda.

– El hipoclorito sódico afectó a 7 de los 10 productos, el único principio activo no afectado fue la sulfonamida con trimetoprim. El efecto fue mayor en agua dura, lo que pare explicarse porque a tener un pH más elevado de partida requiere mayor cantidad de hipoclorito para alcanzar las 0,5 ppm de cloro activo. Los productos afectados incluían acidificantes en su excipiente, por lo que la bajada de pH libera mayor cantidad de cloro siendo mayor la degradación que se produce. Los únicos productos que no contenían acidificante eran aquellos a base de sulfonamidas. Por tanto, para los casos en los que se vayan a utilizar productos que acidifiquen el agua en aguas con pH alto, el estudio recomienda utilizar peróxido de hidrógeno como desinfectante.

– En agua blanda el cloro no parece suponer un problema excepto para la colistina.

Por otro lado, Hémonic et al (2017), en un estudio que incluía amoxicilina, doxiciclina, tilosina, colistina y sulfonamida+trimetoprim y testaba además del peróxido de hidrógeno y el hipoclorito sódico, el agua electrolizada obtiene conclusiones similares para la amoxicilina y el peróxido. Hémonic también observó una importante degradación en la tilosina cuando el agua contenía peróxido. En su estudio, sin embargo, no se encuentra un efecto tan negativo del cloro libre como en el de Guichard. Por otro lado, el agua electrolizada afectaba a la mayor parte de los principios activos. Otro hecho interesante de este estudio es que la utilización de neutralizantes de los oxidantes, tiosulfato de sodio para el hipoclorito y el agua electrolizada, y bisulfato sódico para el peróxido evitaba esta degradación.

Finalmente, en un estudio realizado por Pérez testando tilosina, enrofloxacina y doxiciclina frente a hipoclorito de sodio, peróxido de hidrógeno y dióxido de cloro, observó pérdidas en la tilosina con altas dosis de desinfección con hipoclorito. Lo mismo ocurrió con la enrofloxacina en contacto con altas dosis de hipoclorito y dióxido. El principio activo más susceptible a los sistemas de potabilización probados fue la doxiciclina.

A nivel práctico, es difícil saber la pérdida de actividad que los desinfectantes del agua pueden provocar en los medicamentos, pero parece que sería recomendable evitar su contacto o, al menos, intentar reducirlo al mínimo posible. Lo ideal sería tener una doble línea antes de la higienización del agua, de modo que el agua pase por el medicador automático no lleve oxidantes. Sin embargo, el sistema de doble línea habitualmente está montado después de la inyección del higienizante, por lo que deberemos recurrir a otras estrategias como rellenar el tanque del medicador con agua sin oxidantes o, si tampoco esto fuera posible, dejar tiempo para la evaporación del oxidante (entre media hora y una hora). También existe la posibilidad de utilizar neutralizantes del cloro o del peróxido en el tanque del medicador automático.

Además, será fundamental conocer la calidad del agua que disponemos haciendo análisis físico-químicos y microbiológicos de la misma. Conocer el agua que utilizamos también nos puede servir de referencia para saber que medicamentos solubilizarán mejor o peor en nuestra agua.

También deberemos valorar, con mayor periodicidad, la concentración del desinfectante que estemos utilizando ya que pueden darse desequilibrios que den lugar a niveles bajos que no aseguren la potabilización del agua o niveles altos que pongan en mayor riesgo de degradación los medicamentos que utilizamos. Existen diferentes herramientas, con mayor o menor precisión, en el mercado que nos permiten hacer la valoración del nivel de desinfectante en campo.

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