España adopta medidas adecuadas para evitar los riesgos del diclofenaco en los buitres (2013-2019)

El pasado mes de julio se publicó en la revista Science of the Total Environment el artículo El uso veterinario del diclofenaco y la conservación del buitre en España: actualización de evidencias e implicaciones socio-ecológicas.

Los autores de dicho trabajo pertenecen a los Ministerios para la Transición Ecológica y Reto Demográfico, Ministerio de Agricultura y Ministerio de sanidad.

Desde la autorización el diclofenaco en España para su uso como antiinflamatorio en ganadería las comunidades científicas y conservacionistas alertaron sobre los riesgos previsibles para las poblaciones de buitres europeos en base a experiencias vividas en India y Pakistán entre los años 90 y 2006, año en el que se prohibió el uso del diclofenaco en veterinaria. En ese período la población de buitres de ambos países sufrió un grave descenso achacado al consumo de cadáveres con restos de diclofenaco, sustancia que resulta letal en estas aves necrófagas.

El artículo repasa las evaluaciones de riesgo y los modelos de impacto sobre la población de buitres, con importantes diferencias en las estimaciones según hayan sido llevados a cabo por asociaciones conservacionistas (715-6.389 muertes de buitres/año) o por el Ministerio de Agricultura y la Agencia Española del Medicamento (15-39 muertes de buitres/año).

La EMA (Agencia Europea del Medicamento) reconoce dos escenarios de riesgo, los muladares (lugares en los que se dejan cadáveres de animales de granja, especialmente porcino, para ser consumidos por los buitres) y los animales en extensivo, cuyo cadáver no haya sido recogido.

Para reducir estos riesgos las autoridades tomaron medidas para evitar el uso inadecuado del medicamento advirtiendo a los veterinarios a través de los Colegios Profesionales y, también a los ganaderos, a través del prospecto del producto, de la prohibición de prescripción y administración del producto a animales susceptibles de entrar en la cadena trófica de la fauna salvaje.

Respecto al impacto real sobre la población de buitres el artículo señala que, a pesar de haberse registrado desde 2013 una muerte de buitre por ingestión de diclofenaco, los sistemas oficiales de control de la fauna salvaje, con especial atención al envenenamiento por diclofenaco, no han detectado variaciones en la población de buitres. De hecho, la población de buitres muestra una tendencia positiva los últimos 30 años según el informe publicado por SEO/Birdlife (2019).

En cuanto a la comparación con lo sucedido en el sur de Asia (India y Pakistán), se señalan varios aspectos que han podido marcar la diferencia:

  • Estricto control sanitario en Europa para garantizar la seguridad alimentaria que incluye la prohibición del uso de cadáveres para alimentar la fauna salvaje excepto en casos concretos y controlados.
  • Mayor distribución de la población de buitres alrededor de zonas urbanas en la India, lo que puede predisponer a un mayor riesgo de envenenamiento.
  • Estricto control europeo de la prescripción veterinaria.
  • En España existe un seguimiento preciso de las poblaciones de buitres, un adecuado número de centros de recuperación y análisis de las causas de muerte.

 

El estudio concluye que las medidas adoptadas en España parecen haber evitado los riesgos para las poblaciones de buitres durante los primeros siete años (2013-2019) de uso veterinario de diclofenaco.

 

No obstante, es necesario seguir fomentando el uso adecuado de los medicamentos veterinarios que contienen diclofenaco, por lo que se recomiendan los siguientes aspectos:

– Es necesario seguir realizando vigilancia para detectar precozmente posibles riesgos de intoxicación por diclofenaco por lo que recomienda aumentar el número de análisis de canales a las que los buitres tienen acceso.

– A pesar de que el diclofenaco está recibiendo más atención como problema para los buitres en España, el flunixin ha provocado la muerte de cuatro buitres por lo que se aconseja seguir la situación del flunixin con un protocolo adecuado.

– La implementación de los sistemas de control ha sido en general adecuada. Esta tarea involucra no solo la actividad administrativa y legislativa; el compromiso de los veterinarios controlando la correcta aplicación del fármaco a nivel de granja fue esencial y evitó efectos negativos sobre los buitres.

– Las autoridades deben seguir adaptando las recomendaciones para mitigar los efectos negativos del uso de medicamentos en la biodiversidad.

– Desde una perspectiva de conservación, la mortalidad causada por diclofenaco se sumaría a los principales factores de amenaza existentes para los buitres como envenenamiento ilegal, colisión de parques eólicos, intoxicación por plomo o caza ilegal.

Por otro lado, el conflicto emergente con los “ataques de buitres” podría incrementar el efecto colateral del uso ilegal de compuestos químicos que actualmente es una preocupación mundial para los gerentes y conservacionistas.

Fatro, titular de dos productos con diclofenaco, siempre ha mostrado su preocupación por el posible daño que estos fármacos pudiesen generar en la fauna salvaje y ha colaborado con las autoridades para minimizar los riesgos. También tiene especial interés en la difusión de toda información científica que arroje luz sobre la situación actual y que ayude a tranquilizar a los sectores de la sociedad especialmente sensibilizados con el tema.

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